¿Qué hacer con los embriones criopreservados?

Lo más importante es que las personas sepan que existen distintas opciones y que la decisión no puede quedar indefinidamente postergada.

Los avances de la medicina reproductiva permitieron que miles de personas y parejas concretaran proyectos familiares mediante técnicas de reproducción humana asistida y, en muchos de estos tratamientos, se generan embriones que son criopreservados para su eventual utilización futura.

Sin embargo, una vez alcanzado el objetivo reproductivo o cuando las circunstancias personales cambian, surge una pregunta que suele quedar relegada hasta el momento en que debe resolverse: qué hacer con aquellos embriones que ya no serán utilizados. La cuestión se encuentra en la agenda pública a partir de distintos debates sobre el destino de los embriones criopreservados y el marco jurídico aplicable.

El Dr. Gastón Rey Valzacchi (M.N. 65.317), director médico de Procrearte, dijo que más que enfocarse en controversias o interpretaciones extremas, “resulta importante brindar información clara sobre las alternativas existentes y promover decisiones responsables por parte de quienes recurrieron a estos tratamientos”.

“Lo más importante es que las personas conozcan que existen distintas opciones y que la decisión no puede quedar indefinidamente postergada. Cuando un proyecto reproductivo concluye, es necesario evaluar qué hacer con esos embriones y asumir esa responsabilidad de manera informada”, señaló el experto.

Entre las alternativas que hoy contemplan los centros especializados se encuentran la conservación para un eventual uso futuro, la donación con fines reproductivos, la donación para investigación científica y el descarte cuando el proyecto familiar finalizó y los pacientes así lo deciden. Cada una de estas posibilidades requiere consentimientos específicos y un adecuado asesoramiento médico y legal.

La magnitud del fenómeno ayuda a entender por qué la discusión ganó visibilidad. Según información difundida, aproximadamente la mitad de los pacientes opta por conservar los embriones sobrantes luego de completar un tratamiento. A su vez, cerca de siete de cada diez continúan abonando los costos de mantenimiento anual de esos embriones criopreservados, mientras que una proporción menor elige destinarlos a investigación científica o donarlos para que otras personas puedan intentar un embarazo.

Cuándo se debe tomar una decisión

Más allá de las diferencias entre centros y tratamientos, los datos reflejan que miles de familias deben enfrentar, tarde o temprano, una decisión sobre el destino de esos embriones. En la actualidad, explican desde Procrearte, cualquier decisión vinculada con la conservación, donación o descarte de embriones requiere la manifestación expresa de voluntad de las personas involucradas. Cuando los embriones fueron generados por una pareja, el consentimiento debe ser otorgado por ambos integrantes, incluso si la relación ya hubiera finalizado.

“Las decisiones vinculadas con los embriones criopreservados pertenecen a las personas que llevaron adelante el tratamiento. Nuestro rol es garantizar que comprendan las implicancias de cada alternativa y que expresen su voluntad de manera clara”, afirmó Rey Valzacchi.

Uno de los aspectos sobre los que los especialistas consideran necesario aportar claridad es el referido a la donación. Aunque suele presentarse como una alternativa posible para quienes no desean continuar conservando embriones, la decisión tiene implicancias que deben ser conocidas por todas las partes involucradas.

“Es importante que quienes evalúan una donación sepan que existe un derecho reconocido a acceder a información médica relevante y, en determinadas circunstancias, también a conocer la identidad del donante. La legislación argentina contempla expresamente estas situaciones”, explica el Dr. Carlos Massolo, asesor legal de la citada entidad.

En este sentido, desde el grupo médico remarcan que el anonimato absoluto no forma parte del esquema previsto por la normativa vigente. La protección de la salud y del derecho a la identidad de las personas nacidas mediante estas técnicas constituye uno de los principios que orientan el sistema.

El costo relacionado con la conservación

Otro de los factores que suele influir en las decisiones de las familias es el costo asociado a la conservación de los embriones. Aunque la Ley Nacional de Reproducción Médicamente Asistida contempla prestaciones vinculadas con estas técnicas, en la práctica existen diferencias entre obras sociales, empresas de medicina prepaga y distintos efectores de salud respecto del alcance y duración de la cobertura para la criopreservación.

“También es necesario que el sistema de salud participe de esta conversación. Hoy existen criterios muy diferentes sobre la cobertura de la conservación de embriones y eso genera incertidumbre en los pacientes. La previsibilidad es fundamental para que las decisiones se tomen con tiempo y con información adecuada”, sostuvo Rey Valzacchi.

Desde la entidad, consideran que uno de los desafíos pendientes es avanzar hacia criterios más homogéneos respecto de la cobertura de la criopreservación y el almacenamiento de embriones. La institución sostiene que la previsibilidad beneficia tanto a los pacientes como a los prestadores y que las diferencias actuales entre obras sociales, prepagas y distintos efectores generan incertidumbre en decisiones que suelen proyectarse a largo plazo.

Además, consideran que el desafío no pasa únicamente por definir qué hacer con los embriones que no serán utilizados, sino también por difundir pautas claras que acompañen a las familias durante todo el proceso reproductivo. Esto incluye desde la cantidad de embriones que se generan en cada tratamiento hasta los mecanismos de información, consentimiento y seguimiento posteriores.

Agencia NA