2026-10-14

La Patagonia Norte inicia una nueva temporada de control de la mosca de los frutos

En Allen comenzó una nueva temporada de liberación de insectos estériles, una técnica que evita la reproducción de la mosca de los frutos y permite conservar una condición sanitaria fundamental para la fruticultura. Los operativos se realizan en zonas urbanas del Alto Valle y Valle Medio de Río Negro, además de Neuquén, como parte de un programa que protege a cuatro provincias patagónicas y facilita el acceso a mercados internacionales exigentes.

La liberación de millones de moscas forma parte de una técnica preventiva que busca evitar la reproducción de la plaga sin necesidad de aplicar insecticidas. En este marco, se realizó en las instalaciones de la Fundación Barrera Zoofitosanitaria Patagónica (FUNBAPA), en Allen, el acto de inicio de una nueva temporada de liberación de insectos estériles.

El programa protege a Río Negro, Neuquén, Chubut y Santa Cruz, que conservan desde 2005 el reconocimiento internacional de región libre de mosca de los frutos. Esta condición permite exportar peras, manzanas y cerezas a mercados exigentes, como Estados Unidos y China, y evita que los productores deban realizar tratamientos específicos contra la plaga.

La técnica del insecto estéril (TIE) consiste en liberar machos que, si se aparean con una hembra fértil, no generan descendencia. Así se evita que la plaga se reproduzca y pueda establecerse en la región. Cada temporada se liberan alrededor de mil millones de insectos, aproximadamente 36 millones por semana.

El Ministro de Desarrollo Económico y Productivo, Carlos Banacloy, destacó la importancia de sostener el trabajo sanitario que permite proteger la fruticultura patagónica y conservar el reconocimiento internacional de región libre de mosca de los frutos. “Es una condición que nos permite llegar a mercados exigentes y cuidar nuestra producción. Detrás de estos resultados hay un enorme trabajo de los productores, los equipos técnicos y las instituciones que participan del programa”, expresó.

En ese sentido, planteó la necesidad de abrir una discusión a nivel nacional sobre la prevención y el control de las plagas. “Tenemos que trabajar para que otras provincias puedan alcanzar las mismas condiciones sanitarias. El desafío es que este esfuerzo no recaiga siempre sobre los productores patagónicos, sino que podamos construir una respuesta más amplia, que beneficie a toda la producción frutícola argentina”, señaló.

Los insectos llegan desde Mendoza en estado de pupa, una etapa anterior a convertirse en moscas adultas. En FUNBAPA, en Allen, se realiza la denominada emergencia de adultos, es decir, cuando las moscas salen de las pupas. Luego se las enfría para inmovilizarlas temporalmente y facilitar su distribución.

Desde 2025, el centro cuenta con dos cámaras especialmente desarrolladas por sus equipos técnicos para estos procedimientos. La liberación se realiza mediante aviones y vehículos terrestres equipados con tecnología que permite registrar y controlar la distribución de insectos en distintas localidades del Alto Valle.

El Presidente de FUNBAPA y de la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén, Sebastián Hernández, destacó el compromiso del sector productor, que actualmente sostiene el financiamiento del programa. Remarcó que mantener a la Patagonia libre de esta plaga no solo permite cumplir con las exigencias de los mercados internacionales, sino que evita tratamientos específicos y costos adicionales en los establecimientos frutícolas. Reconoció además el trabajo de los equipos técnicos, que permitió mejorar los procesos y reducir costos operativos.

Por su parte, el Director de FUNBAPA, Pablo de Azevedo, destacó las innovaciones desarrolladas en Allen, que fueron presentadas en el Simposio Internacional de Moscas de los Frutos. Explicó que estas herramientas permiten mejorar la distribución de los insectos, obtener mejores resultados técnicos y utilizar los recursos con mayor eficiencia.

El trabajo se complementa con una red de 1.831 trampas distribuidas en las cuatro provincias, brigadas especializadas y laboratorios en Allen y Viedma, donde se analizan muestras para detectar posibles ingresos de la plaga. A esto se suman las barreras fitosanitarias a cargo del SENASA, organismo que además audita el programa.

La continuidad de estas tareas, con la participación del sector privado y organismos públicos, permite conservar una condición sanitaria esencial para la producción y comercialización de frutas patagónicas.

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